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Diocese of Rockville Centre

Pascua 2015 Print E-mail

Queridos Hermanos y Hermanas en el Señor Resucitado,

¡Cuan cambiado está el mundo esta mañana de Pascua! ¡Qué maravilloso la verdad en los labios de sus fieles discípulos! ¿Podría haber algún canto más hermoso, cualquier noticia más deseada, cualquier corazón que quisiera buscar más? ¡Jesucristo ha resucitado! ¡Es cierto! ¡Él ha resucitado! ¡Aleluya!

Ese largo tiempo de Cuaresma de la historia humana se terminó esa primera mañana del Domingo de Pascua, cuando María Magdalena descubrió que la tumba estaba vacía y el cuerpo de su amado Señor faltaba. Pero ese cuerpo, cruelmente condenado a muerte en el madero del Calvario, no faltaba. ¡Fue transformado! ¡Fue glorificado! El Hijo de Dios hecho hombre cumplió su destino en esta tierra y así transformó nuestro destino del pecado y de la muerte a la vida en Él, la vida eterna.

Tú y yo somos los destinatarios del largo viaje de amor que Jesús hizo de Galilea a Jerusalén, desde su nacimiento en un establo a la muerte en una cruz. Cuando Jesús tomó el signo de la muerte y lo hizo el signo de la gloria, Él logró la voluntad del Padre, quien amó tanto al mundo que envió a su hijo no para condena sino para salvar al mundo. ¡Y esta es la salvación que es nuestra: La Vida en Cristo Jesús, Vida Eterna!

¡Mi oración esta Pascua es que todos con profunda fe reconozcamos con gozo y gratitud que el amor de Dios triunfó en la resurrección de Jesús de entre los muertos y que su resurrección nos da nuestro nuevo destino: ahora compartimos su vida divina y la compartiremos con Él siempre en la gloria! Mi oración es que todos participemos en la Misa de este Domingo de Pascua como compromiso de nuestra fidelidad a Aquel que murió y resucitó. Mi oración es que nos saludemos unos a otros con ese antiguo saludo de los cristianos: ¡Cristo ha resucitado! Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.

Si lo hacemos, estoy seguro de que seremos renovado en Su vida y estaremos tan llenos de Su Espíritu que buscaremos de compartir Su vida con los demás y ser testigo de Su vida al mundo. Estoy seguro de que vamos a estar más dispuestos a cuidar a los enfermos, llegar a los pobres, llevar las cargas de los otros y ser verdaderos hermanos y hermanas en la oración y la acción a todos los que nos necesitan en nuestras parroquias, nuestras comunidades, nuestra nación y el mundo. El mundo necesita el testimonio de nuestra fe en Cristo Resucitado. El mundo necesita el testimonio de nuestra esperanza para el futuro. El mundo necesita nuestro amor que abrace a todos aquellos a quienes nuestro Salvador abrazó desde la cruz. Que ellos también compartan en la resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo !Pues El ha resucitado! Verdaderamente ha resucitado. ¡Aleluya!


Obispo de Rockville Centre