LICATHOLIC.ORG | Your Source for Local & Global Catholic News 

Diocese of Rockville Centre

Bishop Murphy's Column Faith & New Works
Error
  • XML Parsing Error at 1:1387. Error 9: Invalid character
Cuaresma 2012 Print E-mail

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Bishop William Murphy Coat of ArmsEl tiempo de Cuaresma es un momento extraordinario de gracia que la Iglesia está llamada a vivir todos los años en preparación para el Santo Triduo. Estas semanas de Cuaresma, de oración y ayuno y de obras de caridad, apuntan a los días solemnes de la Misa del Jueves de la Cena del Señor, el Viernes de su Pasión y Muerte en la Cruz y luego los momentos exultantes de proclamar su resurrección en la Vigilia Pascual y el Día de Pascua.

Lo que vamos a celebrar en esos días identifica lo que buscamos alcanzar a través de la conversión, la oración y la penitencia durante el tiempo de Cuaresma.  En el corazón de la cruz de Jesucristo está el perdón y la reconciliación.  De hecho, el mensaje de la Cruz es el mensaje del amor, del amor de Dios por nosotros, del amor del Hijo en forma humana, ese amor ha sido derramado como el mayor acto de perdón que el mundo jamás puede conocer.  Dios nos perdona a través de la muerte de su Hijo, una muerte que trae consigo la reconciliación de toda la humanidad a Dios. ¡Alabado sea Jesucristo! ¡Salve, oh Cruz, nuestra única esperanza! A medida que entramos en el tiempo de Cuaresma, con los ojos fijos en Jesús, quisiera invitarles a que todos oráramos por el perdón de nuestros pecados y por la conversión de los corazones y las vidas de todos nosotros para que podamos pertenecer más profundamente a Cristo, a su Iglesia y unos a otros.  Al examinar nuestras conciencias y vernos en la luz que brilla desde la Cruz, oro para que todos puedan recibir el perdón que sólo un Padre misericordioso nos puede dar a través de Su Hijo y por medio de la Iglesia. Oro para que todos busquemos la sanación de nuestros corazones y la reconciliación con Dios que la Iglesia ofrece a través del gran sacramento de amor misericordioso, el sacramento de la penitencia y la reconciliación.

Y oro para que, tal como hemos sido perdonados por Dios, también podamos perdonarnos unos a otros y ser reconciliados unos con otros, para que como el único Cuerpo de su Iglesia, podamos celebrar los sacramentos Pascuales dignamente y con gran alegría.  La Hermana Mary Hughes, OP, Superiora de las Hermanas Dominicas de Amityville, sabiamente comparte estas ideas con las mujeres consagradas: "El perdón nunca pretende que todo lo sucedido estaba bien... Tampoco significa que no pueda expresar lo que se siente. No se equivoquen.  No es correcto tener tantas relaciones fracturadas en la Iglesia y en nuestro mundo".  ¡Ella tiene razón!  El perdón y la reconciliación son muy necesarios en nuestra Iglesia y en nuestro mundo.  Si Dios nos perdona, nosotros también debemos perdonarnos unos a otros.  Usted conoce quienes son los que tiene que perdonar.  Usted  conoce con quien debe reconciliarse.  ¿Están en su familia?  ¿En la Iglesia?  ¿En su vecindario?  ¿Cerca o lejos?  Ahora es el momento para el perdón, ahora es el momento para la salvación.

En la cruz, Jesús clamó al Padre: "Perdónalos".  Ese grito fue para todos y cada uno de nosotros.  Esta Cuaresma Él pronunciará ese mismo grito a cada uno de nosotros: "Perdónalos".  Tal como Él sanó a un mundo fracturado y una humanidad desgarrada haciéndonos uno con Dios y entre sí, oro para que también nosotros podamos ayudar a sanar toda fractura en nuestras vidas imitándolo a Él, perdonándonos unos a otros con corazón sincero, y reconciliándonos de manera que Su cruz pueda, ser no sólo nuestra esperanza, sino la esperanza para toda la humanidad.

Devotamente suyos en Cristo,
Obispo de Rockville Centre

Trackback(0)
Comments (0)Add Comment

Write comment

busy